Seleccionar página

Para empezar, definamos el stress o estrés. En español, la palabra como tal, viene del inglés stress, que a su vez deriva del francés antiguo estrece, que significa ‘estrechez’, ‘opresión’. Y es “el estado de tensión física o emocional que se provoca al estar en situaciones, en que nos sentimos sometidos a demandas o desafíos que sobrepasan nuestra capacidad de respuesta habitual. En español se puede escribir estrés.

El stress es un mecanismo natural y necesario para la supervivencia. En ese estado nuestra mente empieza a provocar una serie de sustancias químicas que nos ponen en alerta, para evitar peligros, tomar decisiones, entre otras muchas cosas. Cuando este estado se prolonga en el tiempo, nuestro cuerpo empieza a sentir un desgaste debido a la producción de dichos químicos y a la no eliminación de los mismos, al tiempo que estamos en un estado de siempre alerta, que provoca estados de fatiga mental y físico.

Tipos de estrés

Los tipos de estrés vienen dados por el detonante que lo provoca.  El más conocido por la mayoría de las personas, es el stress postraumático debido a cómo nos sentimos tras haber sufrido, maltratos, catástrofes, una guerra.  Otro tipo es el stress laboral, más conocido en estas últimas décadas e influenciado tanto por cargas de trabajo excesivas, como por la precariedad laboral. En general, hay multitud de detonantes que lo pueden  provocar, tener hijos, mudarse de casa, divorciarse trasladarse a una nueva ciudad, casarse, etc. 

Aunque tengamos en cuenta que lo que a una persona le causa estrés, para otra no ha significado nada y eso va en función de su información subconsciente, patrones y creencias mentales, miedos, emociones no solucionadas, duelos, etc.

También podríamos catalogarlo por su intensidad y duración. Aqui estaria el estrés crónico, que es aquel que se mantiene por semanas o meses, y que causa problemas de salud graves. Por otro lado tenemos el estrés agudo que es aquel que se presenta de vez en cuando, y cuya duración es de un tiempo determinado.

¿Cómo sé que tengo estrés?

Cada  persona expresa y resiente el estrés de forma distinta, de forma física, mental, conductual o emocional. Reflejados en estados de nerviosismo o irritabilidad, fobias, ansiedad, ahogos, pánico, problemas para expresarnos correctamente e incluso estados de desequilibrio, que van de la risa al llanto, palpitaciones, acidez de estómago, dolores de cuello, cabeza o articulaciones, entre otros. 

¿Cómo liberar el estrés?

Para liberar los estados de estrés, lo primero es identificar los detonantes que lo provocan. Es decir, reconocer cuando estamos estresados y que paso un poco antes de entrar en ese estado. Eso es el detonante o situación similar que nos hace entrar a nivel mental en estados de estrés. El método más efectivo para liberar el estrés, es controlar la respiración, dado que cuando entramos en estrés está se acelera. Cuando empezamos a controlar la respiración bajando el ritmo, logramos oxigenar más nuestra mente y nuestras células  y reducir significativamente este estado de estrés que estamos sintiendo. En otro post, pondremos ejemplos de distintas cadencias de inspiración/expiración. Está podríamos decir que es la forma más económica de controlarlo. Otra forma, sería eliminando el anclaje de información subconsciente que hace detonar ese recuerdo con todo lo que lleva aparejado y nos hace entrar en ese estado. La A.M.S. es un excelente. duradero y rápido método para eliminar dicha información.