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Descubre cómo solucionar los dolores musculares y articulares

Aprende cómo aliviar los dolores musculares y articulares. Qué tipos hay y las distintas formas de aliviarlos o solucionarlos.

El ser humano durante toda su existencia, está aquejado por multitud de dolores de distintos tipos, que complican la forma de desenvolverse en su vida cotidiana.

Parece ser que la edad es determinante a la hora de que los dolores musculares y articulares sobrevengan y se instalen en nuestra vida como un compañero inseparable.

Aunque por otro lado, en muchas partes del mundo existen personas de edad avanzada, que no solo no sufren tantos dolores, sino que gozan de excelente salud tanto a nivel físico como a nivel mental.

Habría que preguntarse, cuáles son los factores que hacen que unas personas sufran más dolores que otras y si podemos controlarlo de alguna manera.

¿Qué son los dolores musculares y articulares?

dolores musculares

Los dolores musculares y articulares puede hacernos la vida más complicada

Para saber cómo aliviarlos hemos de saber cómo se producen….

Empecemos sabiendo un poco más acerca de que son los dolores musculares y articulares, según a su clasificación.

Tipos de dolor

Por su duración:

1.Agudo

Este tipo de dolores musculares esta delimitado en el tiempo, con poco componente psicológico. Tienden a ser dolores puntuales. Como por ejemplo, el derivado de una fractura o una intoxicación alimentaria.

Se suelen resolver en 1 o dos días con la medicación apropiada.

2.Crónico

Este dolor por el contrario, se prolonga en el tiempo y va acompañado de un componente psicológico. Lo sufre una persona con cáncer o personas afectadas con fracturas mal curadas.

Este tipo de dolor suele requerir de suministro de analgésicos u opiáceos en función de la intensidad del dolor.

Con la edad hay muchas personas que tienen varios dolores crónicos, que han ido sumando en su vida.

Según el curso del mismo:

1.Contínuo

No desaparece a lo largo del día y es persistente. Este dolor lo estamos sintiendo en todo momento y solo dejamos de sentirlo bajo el efecto de la medicación. Dificulta e incluso impide el desarrollo de cualquier actividad cotidiana.

2.Irruptivo

Estos dolores musculares suele estar producido por el movimiento o alguna acción voluntaria o involuntaria del paciente.

Están asociados a un movimiento en especifico. Es decir que en reposo puede dejar de sentirse. Dificulta el desarrollo normal de las actividades cotidianas aunque se pueden desarrollar, evitando el movimiento en cuestión que provoca el dolor.

Según la intensidad:

1.Leve

Puede realizar actividades habituales. El dolor apenas se percibe y no es preciso utilizar medicación alguna. Entre ellos el dolor puntual de cabeza.

2.Moderado

Interfiere con las actividades habituales. Precisa tratamiento con opioides menores. Hay dolores menstruales y de cabeza, como la migraña entre estos, que a veces alcanzan el grado de severo en algunas personas.

3.Severo

Interfiere con el descanso. Precisa de opioides mayores. La migraña y algunas dolores menstruales alcanzan a veces este grado de intensidad.

Por su manifestación:

1.Dolores musculares o físicos

Se distingue por estar localizado en un órgano, una articulación o un músculo, es decir, una parte física localizada. Por ejemplo, “me duele la rodilla”, “me duelen las muñecas”, “me duele el estómago”.

Podríamos decir que son más tangibles y más físicos.

2.Dolores emocionales

Este dolor aunque parece estar situado en una parte física, no lo está realmente, está vinculado directamente a un evento emocional. Se suele decir “me duele el corazón”, cuando una pareja nos abandona. “Me duele el pecho”, cuando estoy angustiado. Aunque están localizados en esas zonas físicas, la razón real del dolor suele estar relacionada con algún evento emocional.

Es decir, son dolores más intangibles aunque nos parezca sentirlos en algún órgano físico.

1. el dolor y sus tipos

Cuando tenemos dolores musculares o de otro tipo, todo lo que pasa a nuestro alrededor pasa a tener menos importancia.

Formas de aliviar los dolores

De forma correctiva

1. Tratamiento farmacológico

La forma más habitual de resolver un dolor muscular o articular es recurriendo al médico de cabecera o al especialista, el cual nos recetará una medicación adecuada según el dolor que tengamos. La medicación suele ser la vía de resolución más rápida de los síntomas del dolor en cuestión..

Pero hemos de recordar que aliviar los síntomas de manifestación , no significa que hayamos resuelto aquello que lo estaba provocando. De hecho, en muchos casos cuando cesa la administración del medicamento, reaparecen los síntomas.

También hemos de tener en cuenta los efectos secundarios de dichos medicamentos, que si bien pueden ayudar a erradicar un dolor en concreto, si prolongamos su administración en el tiempo, puede derivar en otros problemas colaterales. Por lo que es conveniente no abusar de su uso y sobre todo no automedicarse..

2. Tratamientos alternativos

En las ultimas décadas parece que muchas personas se están concienciando de los efectos perjudiciales de uso de medicamentos a largo plazo y están buscando otras formas de aliviarlos.

El uso de medicina alternativa para aliviar los dolores es bastante factible, pero al contrario que en la administración de medicamentos, a la hora de tener alivio en los dolores musculares o articulares, suelen ser más lentos en sus resultados.

Tengamos en cuenta que los tratamientos naturales a base de plantas o remedios orientales son muy antiguos, pero fueron sustituidos poco a poco por los medicamentos de base química , por ser estos más rápidos en sus resultados.

Entre estos remedios tenemos la Naturopatía , que comprende disciplinas como la Hidroterapia, Aromaterapia, Dietética y Nutrición Natural, Fitoterapia y Herboristería, Quiromasaje, Flores de Bach, Reflexología Podal, entre otras.

3. Eliminando la información que lo provoca

A veces hay una información a nivel Mente /Corazón, es decir, que estamos pensando y sintiendo. Esto nos provoca un reflejo a nivel muscular o articular.

Eliminando esa información a nivel profundo, suele desaparecer el dolor en la mayoría de los casos. En algunos casos aunque no desaparece del todo, si disminuye su intensidad de forma notable.

En el proceso de la Arquitectura mental Subconsciente, averiguamos a través de la Kinesiología si ese dolor esta vinculado a una información grabada en el Subconsciente, y si es así, procedemos a eliminar dicha información.

A veces un suceso o evento, provoca un anclaje en la mente subconsciente, que lleva asociada una emoción en el sentir. 

En determinadas situaciones, aparece un detonante que saca a relucir ese anclaje. Entonces se produce un pensamiento, un sentimiento y  una química en el cerebro que se refleja a nivel del cuerpo.

Dolor abdominal

El dolor abdominal puede estar asociado a una alimentación deficiente y también a motivos emocionales.

De forma preventiva

1. A través de la alimentación

Una alimentación equilibrada es clave para estar sano y poder evitar que los dolores musculares y articulares lleguen a nuestra vida.

Una correcta alimentación debe estar basada en la ingesta de una mayoría de alimentos alcalinos, es decir, lo más naturales posibles. Más vegetales y frutas y menos carne y pescado.

Evitando todo lo posible aquellos alimentos procesados, que contengan demasiada azúcar, sal, grasas hidrogenadas. etc. Y en las bebidas evitar todo lo posible el alcohol, las bebidas carbonatadas, edulcoradas, etc.

De esta forma evitaremos que nuestro cuerpo esté lo más alejado de la acidez, que provoca la mayoría de desequilibrios a nivel químico e interno y acercarnos así a un estado más alcalino.

Tendremos más energía, menos cansancio, dormiremos mejor y en definitiva, tendremos mejor salud.

2. A través del ejercicio físico

El ejercicio físico no solo es clave para bajar nuestro estrés, sino que también mueve nuestro cuerpo y al hacerlo ponemos en funcionamiento nuestro sistema linfático y empezamos a eliminar toxinas que de otro modo, a largo plazo, pueden repercutir en nuestro cuerpo en forma de dolencias y enfermedades.

El ejercicio también actúa en nuestra mente facilitando la concentración y evitando que estemos centrados en la multitud de pensamientos que tenemos al cabo del día y que nos suelen afectar de forma negativa.

No es preciso que hagamos deportes de riesgo, ni deportes muy intensos. Basta con caminar de 45 min a 1 hora al día o montar en bici, esto nos ayudará a estar activos.

También podemos hacer yoga, o cualquier ejercicio que nos guste de forma moderada. Recordemos que “Mens Sana in Corpore Sano”, pero también “Corpore Sano in Mens Sana”.

Podemos hacer meditación o cualquier ejercicio que active nuestra mente. Ejercicios o juegos de cálculo o concentración son excelentes para mantener una mente activa. Recordemos  que si no  se utiliza, se acaba atrofiando.

3. A través del control de nuestra mente

No cabe duda del poder que nuestra mente subconsciente (el pensar) ejerce sobre nuestras vidas, pero también la que ejerce nuestro corazón (el sentir). Ambos están íntimamente ligados.

Cuando pensamos en algo, casi siempre de manera subconsciente (más de 60.000 pensamientos al día), nuestro corazón provoca un sentir a nivel profundo, que a su vez, desencadena una química a nivel cerebral, asociada a ese pensar y a ese sentir, y esto se refleja en nuestro cuerpo.

De ahí la importancia de ser conscientes de lo que pensamos en cada momento, porque según lo que estamos pensando así nos sentimos.

Un ejemplo que me gusta utilizar, es el de que la persona cierre los ojos y piense en un momento feliz y agradable de su vida. En ese justo momento se desencadena una química adecuada a ese pensar y a ese sentir y cambia hasta la postura, es algo inmediato. 

Por otro lado, si hacemos que la persona recuerde un momento traumático, como un accidente o la muerte de un ser querido, esa química será totalmente diferente y hará que cambie su postura e incluso su cara, tal como estábamos en ese momento.

Por eso, es tan importante cómo pensamos y cómo nos sentimos respecto a lo que estamos pensando. Está en nuestra mano cambiar de forma inmediata nuestro estado externo, si somos conscientes de lo que estamos pensando en ese instante.

Esto da respuesta al hecho de que una persona esté andando por la calle y de pronto se empiece a sentir mal. Aunque no haya prestado atención, su subconsciente si lo hizo. Vio un color, sintió un tacto, olio un perfume, escucho un sonido, saboreó un sabor determinado, que le evocó a nivel subconsciente un recuerdo y su cerebro provocó la química que en ese momento existía. En ese instante, su cuerpo se siente exactamente igual que como se sintió en ese momento, aunque pasara hace diez , veinte o cincuenta años.

Como muestra del proceso A.M.S aquí tienes un video para conseguir aliviar los dolores musculares y articulares, que estén asociados a una información concreta, sin tener que saber qué es lo esta provocando. El subconsciente sí lo sabe.

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